Azkarragak XXI. mende hasierako bizitzari erretratuak atera dizkio liburu honetan. Gizartean gertatzen ari diren aldaketei usnan ari zaigu. Ikuspegi zabala eskaintzen digu, hainbat baitira begipean hartu dituen gizarte arloak: krisi ekologikoa; ... Leer más
Los archivos deparan con frecuencia sorpresas estimulantes. El Archivo Histórico del Nacionalismo Vasco conserva entre sus fondos un mecanoescrito titulado Los republicanos en el Norte de España, en el que se realiza un análisis de lo sucedido en ... Leer más
José Antonio Aguirre fue el político vasco más popular, respetado e influyente del siglo XX, y, a la vez, uno de los grandes estadistas de la democracia española. “Ese nombre, ese prestigio y esa autoridad no nos pertenecen ya por entero a los vascos”, constató su correligionario y amigo Manuel Irujo. Sin embargo, la figura del primer lehendakari de los vascos ha sido marginada por los historiadores, hasta el punto de que, hoy por hoy, no existe una biografía escrita con rigor sobre su actividad política.
Este libro pretende llenar en parte este vacío. Se trata de una biografía crítica que aborda la etapa menos conocida –y también la más polémica– de la vida política de Aguirre: la del exilio. Los resultados arrojan luz sobre temas hasta ahora poco o nada conocidos, y contribuyen así a un conocimiento fiel y no mitificado de la persona de Aguirre. A lo largo de estas páginas, en las que no faltan las sorpresas, el lector recibirá una bien fundada información acerca de diversos aspectos de la actividad y pensamiento políticos del dirigente nacionalista en sus años de exilio: su fase radical y hegemonista; su relación con el nacionalsocialismo alemán; sus intentos de transacción con los monár-quicos; su buena relación y cooperación con su máximo contrincante político, el socialista vasco Indalecio Prieto; su centralidad en la política española del exilio; sus conflictos con el exilio catalanista y galleguista; sus relaciones de preferencia con el Departamento de Estado estadounidense; o su replanteamiento del concepto de soberanía en el marco de la naciente Europa unida.
Hoy más que nunca conviene fijarse en políticos como José Antonio Aguirre. Para sus seguidores, protagonizó el papel del profeta que conocía el camino hacia la justicia y la libertad. No obstante, su flexibilidad y su olfato para el arte de lo posible en cada momento lo protegieron de la tentación del fundamentalismo, fruto de la sacralización de los principios. Nunca fue profeta a secas, nunca se dejó guiar en exclusiva por la ética de la convicción. Pero su biografía tampoco coincide con el prototipo de un político pragmático y realista que, inspirado por una fría ética de la responsabilidad, se olvida de sus principios, pacta con cualquiera y pierde el rumbo de su política en el mare mágnum de la gestión diaria y de su lucha por el poder. Aguirre, el profeta pragmático, vivió la tensión y las contradicciones, entre ambos polos, y de esta tensión nacieron sus grandes aciertos, pero también sus errores.
Douglas realizó la labor de investigación de los ritos funerarios en Murélaga que sustenta la presente obra, ya un verdadero clásico, guiado por su convencimiento de que "en la sociedad vasca, las respuestas individuales y colectivas a la crisis causada por una muerte ocurrida en la comunidad son tan complejas y ocupan una posición tan destacada en la visión que del mundo tienen los actores, que nos autorizan a diferenciar en el sistema de valores el tema de la muerte", tema que se convierte en "un vehículo adecuado para estudiar la estructura social de la comunidad".
Bankarien diktaduraren mendean gaude. Estatu demokratikoak diktadura demokratiko bihurtu dira. Horrek esan nahi du, legea eskuan eta gehiengoaren onarpenarekin, giza eskubideak urratzen eta herriak zapaltzen direla. Ideologia demokratikoak zaharkiturik geratu dira diktadura berri horiei buru egiteko. Gainditu ezean, akabo askatasuna eta giza eskubideak.
Gure herria, euskaldunon herria, hiltzear dago. Nazionalismoak —eskuinekoak edo ezkerrekoak— sortutako defentsa estrategiak zaharkiturik daude. Bide politiko berriak urratzera behartuta gaude bizirik iraun nahi badugu. Nazionalismoa nahiz ideologia ezkertiar zaharrak dira bide berri horiek bilatzeko oztoporik handienak. Zehatzago esanda, ETAri armak kendu ezean, ez dugu irtenbiderik.
Politikak itsututa gabiltza euskaldunak. Nazio-estatu demokratiko edo iraultzailea botere eta distirak itsututa. Artaldetan bananduta. Demokratak, alde batetik; iraultzaileak, bestetik. Ezinikusiz, elkarri mokoka. Artaldetik kanpo ez dago salbaziorik, oihukatzen dute batzuek eta besteek. Nazio-estatuaren zuloan harrapaturik gaude. Ideologia demokratikoak eta iraultzaileak gainditu ezean, zulo horretan jarraituko dugu.